domingo, 14 de enero de 2018

Resignación

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Tu alma es libre como el vuelo de la mariposa. La resignación rompe tus alas. No te resignes nunca.

Resignación
13 – 01 - 2017

Resignación,
manto hecho de renuncias, tejido
con los amargos hilos de la desilusión,
el frío de la frustración se cuela entre sus pliegues
y su tela araña la piel de los sentimientos.

La resignación es la asesina de los sueños,
la amarga compañera de las alcobas vacías,
el eco mudo de los fracasos.
Enemiga de la esperanza,
se refugia en rincones solitarios de penumbras olvidadas,
lamiéndose las heridas para que no cicatricen,
pues la pena es su alimento, su sustento y su razón.

Es la resignación el polvo de los recuerdos,
esa arpa olvidada en el desván con sus cuerdas oxidadas,
guardando presas las notas que un día
salieron del corazón, de amores y sueños vividos
y que ahora yacen en silencio,
ahogadas bajo los ecos mudos del dolor.

El dolor,
compañero silencioso que te susurra al oído:
-Por mucho que tú no me quieras,
yo sigo siendo tu amigo, porque tu tienes un alma,
y mientras estés conmigo,
la cruel resignación jamás podrá entrar en ti,
aunque  llame a tu puerta.
Soy yo, el dolor,
el testigo de que aún no estás vencido,
pues si sientes el dolor es porque aún tienes alma,
para vivir y soñar,
para tener esperanzas,
para ver el sol radiante que amanece cada día.
No te resignes jamás, aunque te duela hasta el alma.
Sigue soñando despierto,
sigue pensando tus sueños y deja la puerta abierta,
por si un alma peregrina quiere compartir tus sueños.



Francisco Murcia. 

sábado, 13 de enero de 2018

Sueña pero nunca olvides que es un sueño


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Sueña, pero nunca olvides que es un sueño.
12 – 01 - 2018

Los sueños. ¡Dios! ¿Podríamos vivir sin los sueños? ¿Qué sería de nosotros, de casi todos nosotros, si no fuéramos capaces de soñar?  Pero… ¿Por qué soñamos? ¿Por qué creamos mundos imaginarios donde incorporamos retazos de la realidad, uniéndolos y pegándolos,  construyendo un collage donde nos movemos como protagonistas únicos e indiscutibles? Freud quiso ver en los sueños la puerta de entrada a ese mundo secreto donde se generan los impulsos, donde corre la beta de agua en la que crecen los deseos, anhelos e inquietudes que generan nuestras conductas. ¿Son los sueños el escaparate de nuestros miedos y temores, de nuestros gozos y sombras? No lo sé, ni Feud lo supo, a pesar de que exploró la puerta de entrada a esa parte del yo tan escondida, que ni siquiera el propio yo es consciente de ella.

¡Ah, los sueños! Nubes de luz en la noche, fuentes de dichas ocultas, jardines de un paraíso que crece entre las penumbras, torrentes de vida de alcoba, luz de la oscuridad que el sol con su luz oculta. ¡Ah, los sueños! Me gustan porque todo en ellos es posible: soy el príncipe que rescata a la princesa y el rey que castiga a los malvados, soy el más listo de clase y el más respetado en el patio, soy el dueño del baile y el galán más deseado, soy todo aquello que quiero y que me ha sido negado. Benditos sean los sueños; sí, sean benditos los sueños, porque me dan la energía para vivir, día a día, esa pérfida verdad que me rodea desde la aurora al ocaso. ¿Por qué sueño? Porque quiero respirar, porque quiero que ese yo que llevo encerrado dentro, rompa los eslabones de las cadena que me ata a la triste realidad. Por eso quiero soñar, porque es el único lugar donde me siento libre, libre de verdad. Soy la suma de mis sueños. Fui engendrado en la oscuridad de la noche, he crecido en la míseras penumbras de un mundo sumergido en la pobreza, pobreza inmensa, pobreza física y pobreza de espíritu. Y sin embargo, los sueños han hecho de mi lo que soy: tan solo una herramienta útil para una realidad inútil. Llega la noche, se apaga la luz, y yo comienzo a soñar.

Sueña, sueña; pero no cometas el error de hacer de tu vida un sueño. Te llamarán loco, no encajarás en el puzzle, serás una pieza aparte, nadie te entenderá. Solo dentro de tu sueño alcanzarás la verdad de lo que eres y piensas, solo en él encontrarás los apoyos para no morir de abulia, de aburrimiento, de abandono; solo en él desaparece la mortal indiferencia que te rodea y te mata, Solo en él, la inmensa mediocridad donde navegan los egos, reduce sus marejadas. ¡Sí sueño! Sueño para no sentirme muerto, sueño para vivir cada día, para poder sonreír. ¡Sueño! Aunque a veces me dé miedo, porque no sé distinguir que parte de mi es el sueño y que otra parte es mi vida; la real, la que me impide volar.

¡Ah, Ulises! –Que me aten al mástil-, ordenaste, para poder escuchar los cantos de las sirenas. Esas bellas melodías, sinfonías de las diosas que se acurrucan en sueños, hechiceras de la noche, reinas de la oscuridad. Escuchaste esas voces mensajeras de locura, y casi te cuesta la vida. Tú lo sabías, Ulises: que no puedes vivir un sueño sin caerte por la borda, has de estar muy bien sujeto a las verdades del día. Tú, Ulises, lo sabías, que los sueños, sueños son, y pueden costar la vida.


Francisco Murcia. 

viernes, 12 de enero de 2018

Solo soy lo que soy


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Solo soy lo que soy.
11 – 01 - 2017

No soy dado a cantar glorias pasadas,
ni a simular sentimientos,
soy lo que soy,
y solo soy lo que siento.

A veces, una piedra en el camino,
otras, una flor con sus pétalos al viento;
a veces un perrito abandonado de mirada lastimosa,
demandante de cariño, y otras,
terrible planta espinosa que se agosta a la vera del camino,
percha de jilgueros peregrinos,
cúspide de la roca que emerge en turbulentas corrientes.

No, no soy dado a fabricar ilusiones,
a crear mundos imposibles,
y sin embargo,
lo que vivo y lo que siento,
lo vivo y lo siento en mi mundo,
ese universo escondido donde yo busco refugio.

Pero se me da fabricar sueños,
mundos imaginados para iluminar la noche.
Invento paisajes sublimes para huir de la penumbra,
compañera desoladora y eterna 
de mi eterno desvarío.

No soy dado a la mentira,
tampoco a ilusiones baldías.
Solo fabrico mis sueños para refugiarme en ellos,
para huir de las verdades de un mundo
en el que todo es mentira.
No hay amores verdaderos,
no hay almas limpias de ira,
solo egos desmesurados
en corazones perdidos.

Yo solo soy lo que soy,
y solo soy lo que siento.
Y me refugio en mis sueños
para olvidar que hace tiempo
que me he quedado sin alma,
que mi yo se está muriendo.


Francisco Murcia.

jueves, 11 de enero de 2018

Aparecio de repente

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Apareció de repente.
29 – 12 - 2017


Apareció así, de repente, emergiendo de las ondas, de ese éter en el que todo puede pasar y nada sucede. Apareció como un rayo rasgando la oscuridad, como un relámpago en la noche, como el eco de un susurro en el silencio, como una corazonada de algo hermoso, pero inconcreto, indefinible. Apareció como aparecen los ángeles con los mensajes del azar: sin previo aviso, como un espejismo en la eterna soledad de mi desierto, como un sorbo de agua fresca en la fragua de
Vulcano, como tabla salvavidas en la agonía de un náufrago.

Y juntos, bajo la inmensidad de un cielo sin horizontes, comenzamos a tejer la telaraña de un sueño. Hilvanamos las palabras, trenzamos las frases y tejemos emociones y así, salvando los vacíos de la distancia, creamos un mundo aparte, un mundo sin fronteras, un mundo de amaneceres sin ocasos en el que la noche cobra vida y sus silencios se tornan en fragorosas tormentas de pasiones ¿prohibidas?, no a la luz del amor que las anima. Y así, se hizo sol la oscuridad de la noche y melodía los susurros del silencio, y un enjambre de duendes caprichosos poblaron los paisajes de los sueños. Ellos son los únicos testigos del mundo que nos hemos tejido, como una tela de araña con los hilos de ilusiones y el calor de deseos compartidos.

Pero viene el día y con él la dura realidad asesina de los sueños. Tal como a Cenicienta le daban las campanadas de la doce de la noche y su mundo desaparecía, volviendo a ser calabaza lo que antes fue carroza, ratones los que antes fueron pajes y andrajos el maravilloso tul de su traje, así mismo al venir el día, los susurros del silencio se convierten en gritos de agonía, la luz que animaba los sueños de la noche se agosta ante el ardiente sol del mediodía y los sueños se diluyen en un cielo sin nubes, en un paisaje sin horizontes, que sostengan la esperanza de algún acaso extraviado que le susurre al oído, y le recuerde que el príncipe ha encontrado su zapato, que la espera en la noche con corceles y carroza para llevarla hasta el baile, aunque hayan dado las doce, y aunque se acabe la noche y apunte ya el mediodía, se puede seguir soñando a pesar de aquellas voces que le gritan lo contrario.

Apareció así, de repente, entre las ondas del éter, y yo la sigo esperando.




Francisco Murcia

martes, 9 de enero de 2018

Los eslabones de un sueño

Pareja joven divirtiéndose en el mar : Foto de stock


Los eslabones de un sueño
8 – 01 - 2018

¡Ah!, no pude ser vida mía,
estás jugando conmigo aunque solo sea en sueños.
Me deleitas con juegos prohibidos,
me encadenas con tus frases y tus gestos,
me provocas con eróticos andares,
me llamas con cánticos de sirena.

Y yo te sigo
con mis ojos pegados a tus caderas,
escuchando tus llamadas,
haciendo de mis deseos eslabones
de la bendita cadena que a ti me tiene sujeto.

Perdido en el balanceo de deliciosos perfiles,
transito los recovecos de tu rincón más oscuro,
juegan mis dedos golosos en el bosque de tus rizos
y entre suspiro y suspiro,
comienza un leve jadeo cuando mis dedos,
con ligerísimos roces,
derriban la resistencia de tus pudorosos muros,
que se apartan y se abren,
dejando libre la fuente donde colmar mis deseos.

¡Ah!, no puede ser vida mía
que solo suceda en sueños, que los sueños
me tengan encadenado con tan duros eslabones,
pues solo son mis deseos,
mis cuitas y mis anhelos.
Cuando veo los andares de tus golosas caderas
se despierta ya enhiesto el titán de mis pesares,
presto a derribar los muros que con suaves caricias
ya derribaron mis dedos.

Pero todo ha sido un sueño,
y sin embargo, ya ves,
a pesar de ser un sueño, me despierto y estoy preso,
porque te sueño y te pienso sin saber
si lo que sueño lo pienso
o lo que pienso lo sueño.

Francisco Murcia.




viernes, 5 de enero de 2018

Mañana hay carta

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A todos aquellos padres y madres que debieron sufrir la agonía de la ausencia.

Mañana hay carta
5 – 01 - 2018

Zumban los oídos y la pollilla revolotea,
dando vueltas y más vueltas
en torno de una bombilla de pobre luz lastimera,
que solo arroja penumbras
y negrura entre las sombras.

Mañana hay carta, dice madre,
porque padre está muy lejos,
más allá de unas montañas que ni siquiera las vemos,
que están, dicen, en el mapa,
como manchas alargadas que nos señala el maestro.

Mañana hay carta,
y en los ojos de mi madre se enciende una lucecita.
¡Pobrecita! Ella sola, remendando entre cenizas,
con los dedos ateridos a la luz de una bombilla
que solo arroja penumbras en medio de la negrura.

Ya está leyendo la carta sin haberla recibido,
y su mente se recrea en ese “querida esposa”
que aparece al desplegar esas cuartillas rayadas
donde mi padre le cuenta y le habla cada mes,
y entre mes y mes el silencio, la zozobra, la ansiedad,
y la esperanza cargada de dudas y de temores.
Pero por fin llega el sobre con una pobre soldada
que pone pan en la mesa, poca carne y buen tocino
acompañando a la sopa y garbanzos del cocido.

La polilla dando vueltas
en torno a aquella bombilla de penumbrosos matices
renueva las esperanzas de madres desesperadas,
cuyos maridos marcharon
más allá de las montañas que aparecen en el mapa,
y las mujeres quedaron al calor de las cenizas,
con los dedos ateridos remendando pantalones,
a la luz de unas bombillas de penumbrosos matices,
mientras ellos se desvelan en tierras desconocidas
por ganarse los salarios que sus tierras les negaron,
por ganarse la soldada pa poner pan en la mesa
y comprar las alpargatas que sus hijos necesitan
para no correr descalzos persiguiendo sabandijas. 

Son las dos de madrugada y aun le quedan remiendos,
la polilla sigue y sigue, en torno de la bombilla,
y mientras mueve la aguja con maestría obligada,
renueva las esperanzas de que mañana haya carta.
Ya no hay ascuas bajo las frías cenizas,
solo hay frío y soledad, y unos niños encogidos
que duermen bien apretados para tener menos frío.

Querida esposa:
Me alegraré que al recibir esta te encuentres bien.
Yo bien, a Dios gracias.

La recibió hace un mes y aún la sigue leyendo.
La sombra de la polilla rauda atraviesa el papel.
Una tenue sonrisa se dibuja en esos labios
que entre sombras y cansancio
lanzan un beso a los vientos para que llegue hasta él.
Con primor pliega el papel y se lo lleva a los labios,
después lo mete en el sobre.
La polilla vuela y vuela en torno de la bombilla.
Mañana hay carta, verás- se dice en silencio a si misma.
Y es que ya ha pasado un mes, y no han llegado noticias.
Vencida por el cansancio rendida se va a la cama
y sueña con esa carta que espera tener mañana.
Querida esposa, dice el encabezado y ahí termina la carta,
pues ya no le quedan fuerzas ni para seguir soñando.


Francisco Murcia

jueves, 4 de enero de 2018

Buenos días

Pensamientos y sueños unidos en una amanecer de esperanza.

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Buenos días.
3 – 01 - 2018

No puedo mandarte mis buenas noches
con ese “VESO” tan nuestro como a mi me gustaría,
en los vientos de un te quiero que llegara a tus oídos,
que acariciara tu cara,
que a través de tu mirada te llegara hasta el alma.

Yo sé que tú estás conmigo,
que me piensas y me sueñas,
que me coges de la mano y entre sueños nos amamos;
aunque no puedas decirlo,
aunque debas de callarte y el secreto te consuma,
yo sé que tú estas conmigo
y que sientes mis caricias que te mando por las ondas,
que recoges presurosa en el cuenco de tus manos
un trocito de vacío, donde han caído esos besos,
y los llevas a tus labios, y los llevas a tu boca,
saboreas el tequiero que imaginas en sus labios,
y en ese oscuro silencio donde guardas tus secretos,
besas una y mil veces el trocito de vacío
donde quedaron mis besos.

Al fin te quedas dormida,
en tus labios se dibuja una suave sonrisa,
una Gioconda inalcanzable para ese gran Leonardo,
el Da Vinci de la gloria,
que no sabría plasmar la inmensa felicidad
de que gozas en tus sueños,
porque en tus sueños me tienes,
porque en tus sueños te entregas y en los míos te recibo,
porque no hay ley natural que nos impida soñar.

Despierta ya vida mía,
que la aurora está apuntando y está brillando el rocío.
–BUENOS DÍAS, vida mía, aquí te traigo aquel “VESO”,
aquel que escribí con falta, para que nunca te falte.
Despierta ya de tu sueño, y traslada aquellos besos
que encerraste en el hueco de tus manos primorosas
al archivo de los sueños.
Pero sígueme pensando,
porque aunque el sol se levante y se escondan nuestros sueños,
nos seguiremos amando,
nos seguiremos pensando hasta que llegue la noche
y volvamos a los sueños donde querer no es pecado.
-BUENOS DIAS Despierta ya vida mía, y piénsame hasta la noche.


Francisco Murcia

Oh, las palabras

  Oh, las palabras 20 – 10 – 2023   Las palabras bullen dentro de mi como fieras enjauladas, van y vienen, se vuelven y revuelve...