Comenzamos a morir en el momento en que perdemos la capacidad de amar.
No dejes de enamorarte
30
– 11 - 2017
Envejecen
cuando dejan de enamorarse.
Una
frase, una más de tantas.
Cosas
de poetas, de almas solitarias
que
buscan en las fuentes de la luna,
entre
sombras de penumbras olvidadas,
algún
alma perdida contándole a la noche
lo
que no cuentan al día,
pues
el día les duele, caminando en soledad,
fabricando
soliloquios que se pierden
encerrados
en las criptas de su mente.
Y
en silencio grita el viejo,
y
a veces mueve los labios,
y
la gente,
la
gente observa asombrada,
esboza
media sonrisa,
y
cruzando sus miradas,
al
viejo le dan la espalda.
Un
pobre loco perdido que le habla a las palomas,
que
se sonríe por nada.
Como
un niño parvulito, juega con canes y plantas.
Y
es que no sabe la gente que conversa con su amada
y
que sigue siendo niño, que se sigue enamorando
y
que no cuenta sus años,
solo
cuentan esos sueños donde él habla con ella,
y
cogidos de la mano pasean entre las nubes,
y
a su paso van dejando universos de ilusiones.
Y
es que el viejo no habla solo,
tan
solo habla con ella,
con
los perros y las flores y con las bellas palomas.
Pero
el viejo no envejece, porque está enamorado.
No
es una frase de tantas,
no
son cosas del poeta.
Las
palomas nos lo dicen y las flores nos lo cantan:
es
un niño con diez lustros, que pasea con su amada.
Francisco
Murcia.


